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Con la llegada del otoño, las temperaturas empiezan a bajar y dejamos atrás las largas horas de sol del verano. Y, al igual que nos ocurre a nosotros, los animales también experimentan ciertos efectos debido los cambios de temperatura y de luz. Se trata de efectos relacionados con alteraciones hormonales que influyen en su metabolismo, haciendo que tengan menos apetito y que se muestran más perezosos y apáticos. Las bajas temperaturas hacen que nuestras mascotas necesiten más energía para poder mantenerse calientes y para mudar el pelo, por lo que la evolución les ha proporcionado este mecanismo de defensa que hace que su componente de hibernación se active.

A esto hay que sumar que en otoño salimos menos, por lo que nuestras mascotas gastan menos energía y si siguen comiendo lo mismo, pueden coger algunos kilos. Por esta razón, es importante que les ayudes a mantener una dieta sana, equilibrada y nutritiva. La idea es primar la calidad por encima de la cantidad, proporcionándole menos alimento pero con un mayor contenido calórico. En nuestra tienda online, además de productos para aves, encontrarás una gran variedad de artículos de alimentación para perros y gatos.

Por otro lado, el cambio de hora puede hacer que tus mascotas se sientan desorientadas, irritables y nerviosas, pues las estamos sacando de su rutina diaria, especialmente si tienen unos horarios muy marcados de paseo, comida, sueño y juego. Este hecho afecta en mayor medida a los cachorros, a los perros de edades superiores a los 10 años y a aquellos que sufren alguna enfermedad. Afortunadamente, se trata de cambios que no suelen durar más de unos días o unas semanas, por lo que no tienes que preocuparte demasiado si tu mascota se encuentra un poco extraña.

Cambios de horario

Si queremos que a nuestra mascota no le afecten tanto los cambios de horario, es recomendable que vayas realizando un proceso de adaptación poco a poco. Es recomendable, por ejemplo, ponerle la comida un rato antes de lo habitual para que se vaya acostumbrando al cambio horario cuando llegue. Y lo mismo debes hacer con los paseos.

Resfriados

Los resfriados son algo frecuente entre las mascotas en esta época del año, lo que tiene mucho que ver con el hecho de que estén pasando constantemente de la calidez del hogar al frío exterior de la calle. Si la temperatura del cuerpo de un perro, que debe oscilar entre los 37 y los 38 grados, desciende, podría sufrir una hipotermia, cuyos síntomas son la pérdida de color de las mucosas, la quietud y los movimientos tambaleantes. En este sentido, es importante evitar una higiene excesiva, ya que esto puede producir una pérdida de su capa lipídica. Y tampoco es aconsejable cortarles el pelo, sino cepillarlo con frecuencia para ayudarle a mudarlo.

Prevención de enfermedades endémicas

Durante el verano es habitual que muchos perros cojan garrapatas o que sufran picaduras de mosquitos. Por eso, después de esta época, es fundamental realizar una revisión en el veterinario para detectarlos a tiempo y evitar males mayores. Además, si notas cualquier síntoma o cambio de comportamiento en tu mascota, por pequeño que sea, no debes dejarlo pasar, pues podría estar contagiado de Leishmaniosis, Erlichisosis o Ricketsiosis.

Problemas articulares

El exceso de humedad puede dar lugar a afecciones en nuestras mascotas, como la dermatitis, pero también problemas en las articulaciones, haciendo que se resientan durante los días en los que el ambiente es más húmedo, agravando su dolor y haciendo que camine mucho más rígido. Si tu perro es propenso a este tipo de problemas, intenta que no salga mucho en los días de lluvia. Y cuando lo hagas, protégelo con un impermeable para reducir el impacto directo del agua en su cuerpo. Por supuesto, no le dejes que se acerque a los charcos en estas situaciones, ya que son un gran foco de enfermedades víricas y bacterianas. Si dejas que beba o que juegue con ellos, podría terminar enfermando. Por eso, lo mejor es siempre llevarlo atado.

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